Dijo el Mensajero de Dios (BPD): "A quien recite la sura Inshiqáq no se le entregará el registro por la espalda". Otra tradición al respecto la hemos citado en la introducción de la sura 82, Al-Infitár.
En el Nombre de Dios, el Graciabilísimo, el Misericordiosísimo - Cuando el cielo se agriete, (1) Y obedezca el mando de su Señor como es debido. (2) Y cuando la tierra sea allanada, (3) Y arroje cuanto hay en ella, y quede vacía (4) Y obedezca el mando de su Señor como es debido. (5) ¡Hombre! por cierto que te esfuerzas afanosamente por comparecer ante tu Señor. ¡Ya Le encontrarás. (6) En cuanto a quien le sea entregado su registro en su diestra, (7) Pronto será juzgado con dulzura. (8) Y retornará regocijado a los suyos. (9)
Un esfuerzo afanoso hacia la perfección absoluta
Este es un anuncio de la llegada del fin del mundo y su destrucción:
Cuando el cielo se agriete, (1) Y obedezca [adhinat] el mando de su Señor como es debido. (2)
Esto es para que nadie imagine que el cielo, con todo su esplendor y magnificencia, será capaz de resistirse en lo más mínimo ante la orden divina. De ningún modo será así: lo mismo que un siervo obediente el firmamento se someterá al mando de su Señor. La palabra adhinat deriva de udhun (oído) y significa precisamente oír. En esta oportunidad da a entender la obediencia a la orden de Dios y el sometimiento. La palabra huqqat deriva de haqq (verdad, derecho) y significa debido, adecuado. ¿Cómo no habría de rendirse si la merced de su existencia emana minuto a minuto del Todopoderoso Dios? ¿Cómo no habría de obedecer siendo que dejaría de existir si de pronto el vínculo que lo une a El se quebrara? Así es, no sólo en el comienzo de la creación los cielos y la tierra obedecieron la orden del Señor (Cfr. 41:11), también lo harán cuando el cosmos llegue a su fin.
Y cuando la tierra sea allanada, (3)
Según muchas aleyas coránicas las montañas serán destruidas y tanto cimas como declives desaparecerán por lo que la tierra se allanará. Y te preguntarán acerca de las montañas. Diles: "Mi Señor las aventará y convertirá sus sitios en suaves llanuras en que no verás sinuosidad ni protuberancia" (20:105-107). Algunos intérpretes sostiene que el versículo da cuenta de que Dios extenderá aún más la tierra el Día del Juicio Final a fin de hacerla propicia para el momento de la resurrección y el gran congreso de la humanidad resurrecta.
Y arroje cuanto hay en ella, y quede vacía (4)
Es bien conocida la afirmación de que todos los muertos serán despedidos del seno de la tierra y volverán a cobrar vida. Dice el Sagrado Corán: Y la tierra eche sus cargas (99:2); Pero ciertamente se oirá un solo tañido y heles ahí sobre la llanura (del Juicio Final) (79:13-14).
Un grupo de sabios considera que además de los seres humanos se despedirán de la tierra minas y tesoros ocultos, y que también existe la probabilidad de que la tierra eche su magma hirviente a través de horrendos movimientos sísmicos. La protuberancias serán allanadas y la tierra quedará desértica y en paz.
Y obedezca el mando de su Señor como es debido. (5)
Estos grandes eventos y el completo sometimiento de todas las criaturas prueban que el mundo será destruido y que se verá el inicio de una nueva etapa de la vida. Asimismo, esto es un signo claro del gran poder de Dios sobre todas las cosas. Indefectiblemente, luego de que todo esto suceda, el hombre observará el resultado de sus acciones.
¡Hombre [insán]! por cierto que te esfuerzas afanosamente [kadh] por comparecer ante tu Señor. ¡Ya Le encontrarás. (6)
El término kadh significa intento, procurar con insistencia molesta. Originalmente el significado era "rasguño", y es por eso que se usa para designar a los esfuerzos que dejan marcas en el espíritu humano. Este versículo señala uno de los principios básicos de la vida: la existencia de tribulaciones, dolores, molestias, incluso si el objetivo es la obtención de beneficios mundanos. No cabe duda de que no están exentos de dolor y perturbación aquellos que viven en el máximo confort.
La expresión "comparecer ante tu Señor" verifica que esa angustia persistirá hasta el Día del Juicio Final. Sólo llegará a su fin cuando el expediente de este mundo se cierre y el hombre comparezca ante El con obras puras. La felicidad y la paz absoluta sólo serán posibles allí.
El término insán designa a la especie humana y demuestra que Dios ha creado las fuerzas necesarias en el seno de la más noble de Sus criaturas para que ésta se dirija hacia El. Así es: nosotros somos los viajeros que preparamos el equipaje desde la nada y nos conducimos hacia el área de la vida. Todos somos transeúntes hacia la estación final de Su amor. Dice el Sagrado Corán: Porque en Dios está la meta final (de todo) (35:18).
En cuanto a quien le sea entregado su registro en su diestra, (7) Pronto será juzgado con dulzura [hisában iasíra]. (8) Y retornará regocijado a los suyos [ahl]. (9)
Estos son quienes giran según la órbita principal de la creación, tal como Dios lo determina. Sus esfuerzos e intenciones van acordes con lo que El ordena. El Día del Juicio se les entregará el registro en la diestra como señal de pureza en la acción, perfección de la fe, salvación y signo de su virtud sobresaliente. Cuando tal hombre se detenga frente a la balanza de la Justicia divina, Dios le facilitará el cómputo, indultará sus faltas y permutará sus maldades por las bondades que haya realizado.
En cuanto a hisában iasíra (lit.: cómputo fácil) dice un grupo de intérpretes que es un cómputo sencillo y sin entrar en minucias. Dijo el Profeta Muhammad (BPD): "Por tres cosas Dios facilitará el cómputo a Su siervo y lo hará entrar, por Su Misericordia, al Paraíso: Por darle (caridad, beneficios) a quien lo privó de algo, por unirse a quien estuvo desvinculado de él, y por indultar a quien lo oprimió".
Por algunos dichos podemos también deducir que la precisión del cómputo dependerá de la sabiduría que obtenga el hombre en esta vida. Dijo el Imam Al-Baqir (P): "El Día del Juicio Final Dios juzgará a cada hombre según la medida de su intelecto".
Existen diversas definiciones de la palabra ahl. Una de ellas es "esposa e hijos creyentes que se unirán al hombre creyente en el Paraíso". Y por cierto que sería una gran merced que el hombre estuviera con sus seres más amados en esta vida y también en la otra.
Otros de sus significados es "huríes destinadas a los creyentes", y una tercera "personas creyentes amadas en esta vida por el hombre".
Un dicho milagroso
Dijo el Príncipe de los creyentes (P) al interpretar la aleya que dice: Cuando el cielo se agriete: "Se separará de la galaxia (mayarah, lit: curso, cauce)". Este un verdadero milagro científico y merece un especial análisis, pues expone una verdad que en aquella época ningún astrónomo o científico conocía. Hoy día los astrónomos han descubierto, valiéndose de enormes telescopios, que el universo es un conjunto de galaxias y que cada galaxia está compuesta por un enorme número de estrellas. A estas galaxias se las denomina "ciudades estelares". La Vía Láctea es una galaxia que se observa a simple vista (y a la cual pertenece nuestro sol). Una parte de ella está tan lejos de la tierra que sus estrellas se ven como una nube blanca, otras estrellas de la misma, en cambio, constituyen la mayoría de las que percibimos por la noche; todas estas estrellas siguen un curso definido en torno del centro de la galaxia. Según el dicho del Imam Alí (P) cuando la otra vida se aproxime, esas estrellas que observamos a diario se separarán de la galaxia y producirán un gran desequilibrio cósmico. ¿Quién era capaz de saber en aquella época que las estrellas que vemos conformaban una galaxia, la Vía Láctea? Sólo aquel cuyo corazón estaba vinculado directamente con la fuente misma de la Sabiduría divina.
El mundo: Morada de dolor y tribulaciones
El término kadh (esfuerzo afanoso) utilizado en el versículo 6 evidencia que este mundo no está exento de dificultades y tribulaciones, ya sea en el terreno de lo espiritual como en el físico.
Dijo el Imam Alí Zain Al-`Abidín (P): "No existen en este mundo paz y felicidad absolutas, ni siquiera para los que sienten apego por él. Sólo existen en el Paraíso, y serán mercedes exclusivas de sus moradores. En el mundo hay dolor y tribulación, y quien consigue de él (el mundo) aunque sea un puñado, duplica esto su codicia y dolor Los que más tienen son en realidad los más pobres, puesto que necesitan que otros protejan sus bienes y también de medios que los ayuden a hacerlo". Por lo tanto tampoco confiere paz la riqueza en este mundo. Y agregó: "Los amigos de Dios no sufren por el mundo, sufren por la otra vida".
Pero a quien le sea entregado su registro detrás de su espalda. (10) Suplicará pronto: "¡Estoy perdido!". (11) Y entrará en el tártaro (Infierno). (12) ¡Por haberse contentado entre los suyos! (13) ¡Por haber creído que jamás comparecerán (ante nosotros)! (14) ¡Sí! ¡Por cierto que su Señor le estaba mirando! (15)
Los que vergonzosamente ocultarán sus registros tras sus espaldas:
Pero a quien le sea entregado su registro detrás de su espalda. (10) Suplicará pronto: "¡Estoy perdido!". (11) Y entrará en el tártaro (Infierno). (12)
¿Cómo es posible que el registro vaya a ser entregado por la espalda si otros versículos afirman que se hará (a los inicuos) en la mano izquierda? Algunas versiones sostienen que la mano derecha será engrillada y atada al cuello, y que el registro será entonces entregado en la mano izquierda a través de la espalda, como señal de humillación y vergüenza.
Otros dicen que ambas manos serán esposadas en la espalda, y el registro se entregará en la izquierda. Otras que el rostro se volverá hacia el lado opuesto, pues dice el Sagrado Corán: Antes de que desfiguremos los rostros, o los volvamos del lado opuesto (4:47).
La versión más acertada es sin embargo la siguiente: Los de la derecha dirán llenos de regocijo: ¡He aquí! Leed mi registro (69:19). Los de la izquierda, cambio, llevarán sus manos hacia atrás, estarán llenos de vergüenza y desearán disminuir su turbación. Por eso no los beneficiará en lo más mínimo porque allí nada podrá ser ocultado.