La frase iad`u zabúra es una expresión del idioma árabe que se utiliza cuando algo peligroso está próximo a acontecer y significa: ¡Ay de mí!, o: ¡Estoy perdido!, ¡No tengo salida!. No obstante, ninguno de sus lamentos podrá librarlo del castigo y terminará entrando en la hoguera infernal.
¡Por haberse contentado entre los suyos! (13)
Por sentir una alegría orgullosa y necia, alegría que descubre su apego por lo mundano y su indiferencia frente a la vida después de la muerte. El Sagrado Corán no reprocha en absoluto la alegría; el creyente debe ser alegre cuando se dirige a Dios y cuando trata con su prójimo. El contento y regocijo que aquí se reprocha es el que borra el recuerdo de Dios y sumerge al hombre en la concupiscencia.
¡Por haber creído que jamás comparecerán [Lan iahúr] (ante nosotros)! (14)
La fuente principal de su desgracia es la creencia corrompida y la falsa ideología basada en la negación y el rechazo de la resurrección. Esas creencias son el origen de su orgullo y contento, son los factores que los apartan de Dios y los llevan a burlarse de los Profetas, para ir luego a reunirse con los suyos, orgullosos de lo que hacen. Y cuando vuelven a los suyos vuelven ridiculizando (83:31). Y también vemos esto en la historia de Qarún: Por cierto que Qarún era del pueblo del Moisés y le vejó. Nosotros le habíamos concedido tantos tesoros que sus llaves apenas podían ser llevadas por una multitud de hombres robustos. Recordad de cuando su pueblo le dijo: "No te jactes de tus tesoros, porque Dios no estima a los jactanciosos" (28:76).
Lan iahúr (no retornarán), de la raíz haur, significa originalmente ida y vuelta (ya sea en las acciones como en el pensamiento). Se dice mihuar a la varilla que sostiene una rueda. Muhauirah significa intercambio de ideas en las discusiones. Algunos creen que su raíz es de Habashí (actual Etiopía). En el caso particular que nos ocupa, el término significa "regresar", "retornar".
¡Sí! ¡Por cierto que su Señor le estaba mirando! (15)
Así es: Dios registró todas sus acciones para el Día del Juicio. Tanto esta aleya como la número 6 anuncia que la perfección del hombre no detiene su curso con la llegada de la muerte. La vida de este mundo no es la meta del trayecto por el que se conduce.
¡Mas no! Juro por el crepúsculo vespertino. (16) Y por la noche con cuanto ampara; (17) Y por la luna en plenilunio; (18) ¡Que os transformaréis gradualmente! (19) ¿Por qué pues, no creen, (20) Y cuando se les lee el Corán no se prosternan? (21) Pero los incrédulos lo niegan. (22) Pero Dios bien sabe cuanto esconden. (23) Anúnciales, pues, un severo castigo. (24) Excepto los creyentes que practican el bien y obtendrán una recompensa inagotable. (25)
¡Mas no! Juro por el crepúsculo vespertino [shafaq]. (16) Y por la noche con cuanto ampara; (17) Y por la luna en plenilunio [idha tasaq]; (18) ¡Que os transformaréis gradualmente! (19)
El término la (no) que acompaña la frase de juramento fala uqsimu tiene como finalidad dar énfasis a la expresión. Según la opinión de Ragueb el vocablo shafaq es una combinación entre la luz del día y la oscuridad de la noche. Por su parte, Fajr Razi cree que originalmente dicha palabra significaba delicadeza y delgadez. Es por ello que se denomina shafaq a la ropa transparente y shaffiqat a la sensibilidad del corazón. Creemos que lo sostenido por el primero es lo más correcto. Shafaq es la luz combinada con la oscuridad en el inicio de la noche. Dado que en ese momento aparece en el horizonte occidental un tono rojizo que luego es reemplazado por una blancura total, existen diversas interpretaciones respecto al verdadero significado. Muchas poesías comparan la sangre de los mártires con el shafaq. Como el shafaq anuncia un cambio, y tiene una particular belleza y sobre todo porque es el momento de la oración del ocaso, Dios jura por él. Esto tiene la finalidad de estimular al hombre a que medite en tan bello fenómeno natural. Cuando el Sagrado Corán jura por la noche, por ejemplo, lo hace debido a los numerosos efectos que produce y a los enigmas que encierra. La expresión del versículo 17 ma uasaq, considerando que uasaqa significa reunir lo desparramado, hace referencia al retorno de todos los animales y aves en general a sus refugios, nidos y cubiles, lo que desemboca en sosiego y paz para todos los seres vivos. Dice el Sagrado Corán: Dios fue quien creó la noche para que reposarais en ella (40:61).
Se esclarece así también que la expresión idha tasaq del versículo siguiente (aplicado a la luna y sus fases), pertenece a la misma raíz, y significa unir lo desparramado y hace alusión en este caso a la perfección y completitud de la luna en la noche 14ª del mes (plenilunio). Esa noche la luna es tan luminosa que obnubila los ojos y los maravilla. Su luz ilumina la faz de la tierra tenuemente, no perturba la paz de la noche; es por el contrario el lucero que guía a los transeúntes. Dios jura por ella porque es otro de sus grandes signos.
Cabe destacar que todos estos juramentos están íntimamente relacionados y constituyen un sólido y bello conjunto. Es importante prestar atención de que estos cambios que se producen en el universo, y por los que Dios jura, sirven de introducción a la frase final: ¡Que os transformaréis gradualmente!, que expresa los diversos estados que experimenta el hombre durante su vida. Se han suministrado diversas interpretaciones al respecto:
1. Son los diversos estados que experimenta el ser humano en su esfuerzo afanoso por encontrar a Dios, la absoluta perfección.
2. Son las etapas por las que atraviesa el hombre, desde el momento de su concepción hasta la llegada de la muerte.
3. Son las diversas estancias que debe recorrer y los problemas que tendrá que resolver el Día del Juicio Final, hasta el momento de ser juzgado y dirigido hacia su morada eterna.
5. Son los eventos que acontecieron a comunidades de la antigüedad, como por ejemplo los sucesos dulces y amargos, las diversas clases de rechazo y desmentida de los opositores de los Profetas (esto fue relatado en un dicho de Ya`far Al-Sadiq).
Todos estos significados pueden incluirse, en un sentido amplio, en el vasto espectro de las implicancias de este versículo.
Deducimos por lo tanto que la sucesión de estos diversos estados, y el hecho de no permanecer en uno solo, prueba la real existencia del Creador, porque todo aquello que varía o se altera con el paso del tiempo y todo aquello que surge debe ser creado por Dios (Quien no cambia). Asimismo prueba lo pasajero de la estancia en este mundo y es un signo inequívoco de la marcha del hombre hacia su Señor.
¿Por qué pues, no creen, (20)
¿Cómo es posible que no crean si las pruebas de la verdad son evidentes? Lo son tanto las del monoteísmo, como las de la resurrección; las de la creación así como las que halláis en vosotros mismos.
Y cuando se les lee el Corán no se prosternan? (21)
El Corán es como el sol: constituye su propia prueba. La luz de los milagros brilla en sus diversas dimensiones, y su contenido evidencia que emana de la fuente de la Sabiduría divina. Los investigadores veraces saben que es imposible que el Corán sea el invento de un cerebro humano, y menos de un cerebro indocumentado que se desarrolló en un medio ambiente oscuro y supersticioso. El término saydah (prosternación) significa humildad, sometimiento y obediencia. Su definición como "prosternación" es una de sus aplicaciones dentro un vasto contenido, y tal vez por este mismo motivo (para dar testimonio de humildad y sometimiento), según las tradiciones, cuando el Profeta (BPD) lo recitaba se prosternaba. En nuestra escuela de jurisprudencia esta prosternación (al oír o leer esta aleya) es un acto preferible.
Pero los incrédulos lo niegan. (22)
La utilización del verbo en tiempo presente (iukadhdhibún: niegan, rechazan) indica un rechazo continuo e insistente arraigado en el espíritu de los impertinentes. El rechazo y negación a que se refiere el Corán no era debido a la falta de pruebas veraces. Lo que lo originaba era el fanatismo, la ciega imitación de las prácticas de sus ancestros, el apego a los bienes materiales y el deseo de conservar una falsa libertad para satisfacer sus pasiones demoníacas.
Pero Dios bien sabe cuanto esconden. (23)
Dios conoce bien sus intenciones, sus objetivos y lo que los estimula al permanente rechazo. Dios lo sabe por más que ellos intenten ocultarlo. Finalmente, cada cual será retribuido con su castigo. La palabra iú`ún deriva de uia`a que significa recipiente. Dijo el Imam Alí en el Nahyul Balaga: "Por cierto que los corazones son como recipientes (auii`at), y el mejor de ellos es el de más capacidad".
Anúnciales, pues, un severo castigo. (24)
El uso de la raíz bisharat (albriciar), que generalmente es utilizada en el Sagrado Corán para anunciar buenas noticias (como la recompensa del Paraíso y sus mercedes), es en este versículo un escarnio amenazador.
Excepto los creyentes que practican el bien y obtendrán una recompensa inagotable [mamnún]. (25)
La palabra mamnún es un derivado de mann y significa cese e imperfección. Las mercedes de la otra vida son totalmente opuestas a las de esta (gairu mamnún: sin cese ni imperfección). Son eternas, perfectas y carecen de todo dolor o reproche.
Las de esta vida, en cambio, son pasajeras e imperfectas, y a menudo se ven mezcladas con efectos indeseados o reproches. El versículo tiene como finalidad brindar una oportunidad de cambio a los incrédulos y asegurarles que el doloroso castigo que anuncia, no azotará a los que crean y practiquen el bien, y que además los recompensará eternamente.
De las últimas aleyas de esta sura Tabarsí deduce, en primer lugar, el principio del libre albedrío, ya que si existiera una absoluta compulsión en los actos humanos estaría fuera de lugar el reproche de Dios por la no prosternación o por la falta de fe. En segundo lugar, el reproche hecho a los incrédulos demuestra que así como son responsables en cuanto a los principios de la fe (usúl), también lo son respecto de las derivaciones prácticas (furú`).
¡Dios nuestro! Facilítanos el cómputo el día en que la humanidad se preste a Tu justo juicio. ¡Creador! Secúndanos en el tránsito del sendero recto en el cual Tus siervos marchan para encontrarse Contigo. ¡Señor nuestro! Nos hemos sometido a Tu Noble Corán, ¡bríndanos éxito en el curso de su puesta en práctica! ¡Así sea, Señor de los seres!
Fuente: http://www.islamoriente.com/libreria/nemune/nemune.htm