Es sabido que el Islam, para proteger los intereses de las mujeres y su desarrollo, dispone de cánones y programas especiales, y una de las maneras por medio de las cuales se puede observar a una dama ejemplar del Islam y los efectos y resultados brillantes de la educación islámica, es conocer y estudiar en forma completa a una mujer de los comienzos del Islam. Fátima, sin dudas, está a la cabeza de todas las mujeres del Islam, puesto que ella es la única mujer cuyo padre, esposo, hijos y ella misma fueron inmaculados.
El ambiente donde creció fue puro e inmaculado, pues su infancia transcurrió en casa de la primera personalidad del Islam, esto es, el Profeta Muhammad (BP) quien se encontraba bajo la educación directa del Señor del Universo. Pasó la etapa de esposa y madre en casa de la segunda sobresaliente personalidad del Islam, el Imam 'Ali ibn Abi Talib (P). En este período educó a dos niños intachables, Hasan y Husain, y a dos niñas valientes y sacrificadas como Zainab y Umm Kulzûm. Naturalmente, en tal hogar, se pueden observar los resultados brillantes de las normas y programas islámicos, encontrar al paradigma de la mujer musulmana y el modelo a seguir de todo monoteísta y creyente.
Entonces, Dios Todopoderoso creó a Fátima Az-Zahrá (P) para que fuera un modelo y prototipo de mujer poseedora de todas las excelencias y talentos morales. De hecho, Allah Ta'ala invistió a Fátimah con un alto grado de grandeza y un elevado nivel de majestuosidad, los cuales ninguna otra mujer podrá jamás pretender alcanzar.
Fátima, a quien el Profeta llamaba "la Señora de las mujeres del Universo" y "como parte de sí mismo", quien fuera el consuelo de su padre a través de la sura Al-Kauzar, quien será la primera persona que entrará en el Paraíso; de quien la aleya de Tathir (la purificación) testifica su pureza y castidad, y la sura Al-Insan (el ser humano), su renuncia y altruismo; quien por medio de su súplica descendió una mesa servida desde los cielos, la mujer más querida para el Enviado de Dios; As-Siddiqah Al-Kubra, la Gran Veraz; la que fue llamada por el mismo Profeta (BP) "la madre de su padre" por la manera en que se esmeraba en cuidarle; la intercesora en el Día de la Resurrección, cuya grandeza fue comprendida por los Cielos antes de la creación de la humanidad, y a cuyo respecto fueron revelados versículos del Sagrado Corán que son y serán recitados día y noche hasta el Día de la Resurrección:
"Por cierto que te hemos otorgado la abundancia.
Reza pues a tu Señor y sacrifica.
Por cierto que quien te aborrece será el estéril."
Al fallecer un hijo varón del Profeta (BP) hubo quien se burló de él y lo llamó al-abtar, esto es, "el estéril", puesto que los árabes consideraban que la descendencia solo se daba a través de los hijos varones. Es así que los enemigos del Islam se imaginaban que con la muerte del Profeta (BP) se acabaría la religión islámica al no haber alguien que le sucediera, y es por este acontecimiento que fue revelada la sura Al-Kauzar, uno de cuyos significados es "la abundancia", y esta "abundancia" se refiere a Fátima Az-Zahra (P).
El Profeta Muhammad tenía certeza de que la promesa de Dios se cumpliría y que una descendencia pura y bendita surgiría de él, la cual mantendría viva la religión hasta el final de los tiempos. La promesa de Dios se concretó cuando Az-Zahrá, la Purificada, llegó al mundo y éste iluminó sus horizontes con la luz de la Wilaiah, es decir, la supremacía de la descendencia del Profeta, que brindaría tanto al mundo con su sabiduría, y de la cual quedaría la inmensa descendencia del Profeta (BP), y es así que hoy en día vemos esa gran cantidad de familias de conocido linaje entre los musulmanes que remontan su genealogía hasta el Mensajero de Dios (BP) quien es la persona de mayor descendencia documentadamente registrada en todo el mundo, si bien aquella descendencia a la que se hace mención como "purificada" e "inmaculada" es la de los sabios Imames de Ahlul Bait (P) el último de los cuales es el esperado Señor de la Época, el Imam Al-Mahdi, el Salvador del Mundo, quien aún permanece oculto -que Allah apresure su aparición.
Muhammad había sido ordenado luchar contra los pensamientos fútiles y equivocados de los hombres que no daban ningún valor a la mujer, al punto que ella no podía hacer uso de su intelecto, energía y poder de creatividad. Debía hacerles entender que la mujer también es uno de los miembros importantes y trascendentes de la sociedad y poseedora de una responsabilidad y función muy grande y pesada. Y lo logró, cambiando esta situación que predominaba en la sociedad de aquellos días, dándole a cada uno, varón y mujer, responsabilidades adecuadas a su naturaleza y esencia, porque el papel de cada ser en la especie humana y lo que le resulta necesario para su perfección, es diferente, y es esta misma diversidad el medio para lograr la perfección, no existiendo preferencia en el género. El Sagrado Corán, en la sura o capítulo número 48, versículo quinto, ofrece recompensa por la fe y obras que realicen tanto hombres como mujeres:
"Para introducir a los creyentes y a las creyentes en jardines por cuyos bajos fluyen arroyos, en los que estarán eternamente."
El Islam nos narra la excelencia de mujeres creyentes de la historia, entre las que se encuentran las cuatro más respetadas. En una narración del Profeta Muhammad leemos:
"El Paraíso está añorando ver a cuatro mujeres: A María, madre de Jesús, a Asiah, la esposa del Faraón, a Jadiyah, la hija de Juailad, y a Fátima, la hija de Muhammad."