Respecto a los deberes religiosos que incumben a la mujer musulmana para considerársela una verdadera creyente y ser merecedora de la compañía de Fátima y del favor divino, podemos mencionar una narración transmitida por Ibn 'Abbas, que fue primo y transmisor de las palabras del Santo Profeta. Se transmitió de él que cierto día el Profeta Muhammad (BP) dijo:
"Es como si viera a mi hija Fátima en el día del Juicio Final montada sobre una cabalgadura de luz, que tanto a su diestra, como a su siniestra, en frente suyo y por detrás, se mueven siete mil ángeles y Fátima conduce hacia el Paraíso a las mujeres creyentes de mi comunidad. Entonces, toda mujer que lleve a cabo las 5 oraciones diarias, ayune en el mes de Ramadán, realice la Peregrinación a la Casa de Dios, dé el Zaqat de sus bienes, obedezca a su esposo y quiera a 'Ali ibn Abi Talib, entrará al Paraíso por medio de la intercesión de Fátima. Ciertamente que Fátima es la mejor mujer del Universo."
A pesar de su corta vida el temple de Fátima es considerado un ejemplo perfecto de cómo una mujer, una hija, esposa y madre, puede desempeñarse en tanto que guarda su decencia y pureza de carácter. Fátima también nos muestra el papel de las mujeres musulmanas en el área social dentro de los límites de la religión y la virtud. Su vida es ejemplar, en la oración, en la educación de sus hijos, en su lucha contra los enemigos, en su defensa del Imamato o liderazgo de su primo y esposo Ali (P), en su trabajo en el hogar, en su humildad, veracidad, fidelidad, en su elocuencia y en todo aquello que es grato para Dios. Prueba de ello son las palabras de Ali (P), que en respuesta a la pregunta del Santo Profeta (BP) en cuanto a cómo había encontrado a Fátimah como esposa dijo:
"Es la mejor ayuda para obedecer a Dios."
Su vida confirma que el Islam no priva a la mujer de adquirir conocimiento científico, cultural y literario, lo que garantiza que ellas se salvaguarden a sí mismas de ser exhibidas como un objeto, de la dejadez moral, los excesos y otros actos tales que les acarrean la lamentación y destruyen sus identidades. A este respecto, dijo el Wali Amr Al-Muslimin Aiatul·lah Jameneí:
"La excelsa jerarquía de la Ilustrísima Fátimah Az-Zahrá, señala la cosmovisión del Islam respecto a la mujer."
Es así que 14 siglos antes de que, tras muchas luchas y penurias, en países occidentales se comenzaran a aprobar derechos para la mujer, el mismo surgimiento del Islam ya había concedido los suyos a la mujer musulmana. En el Islam la mujer goza de dignidad y libertad. No está obligada a subvencionar los costos del hogar aun cuando ella posea ingresos propios. Su participación en las diversas esferas de la sociedad está asegurada porque tiene acceso a la educación, teniendo la libertad de escoger la profesión que desee e incluso la carrera religiosa, pudiendo llegar a altos grados en estudios teológicos. Ella tiene derecho de posesión y a disponer de sus propiedades sin la supervisión de hombre alguno, a dirigir sus negocios, comerciar y a todas las transacciones concernientes a sus beneficios y pérdidas, sin tener que ser controlada por nadie.
El papel de cada ser en la especie humana y lo que le resulta necesario para su perfección, es diferente, y es esta misma diversidad el medio para lograr la perfección, no existiendo preferencia en el género.
Juntamente con el día del nacimiento de Fatima Az-Zahrá (P), se conmemora también el centenario del nacimiento del Imam Al-Jomeini, un digno descendiente de Ahlul Bait (la familia del Profeta), quien supo, con la ayuda de Dios, devolver y hacer conocer la verdadera posición de la mujer musulmana tras varios siglos de alejamiento de los reales valores islámicos. Lamentablemente aun hoy en día podemos observar diferentes sociedades y grupúsculos que se dan en llamar musulmanes, pero que pisotean a la mujer musulmana, denegándole y despreciando sus derechos y ocultándole toda información religiosa que pueda otorgarles su verdadera identidad humana. Que Allah bendiga a todas las mujeres, en éste que se dio en llamar el año del Imam Jomeini (1999). Sin dudas, un erudito en muchos aspectos en quien se reu-nieron virtudes elevadas innatas, que sumadas a aquellos sublimes conceptos coránicos puestos en práctica y aquello por lo cual él consagró su vida y sus actos, de ello surgió una gran personalidad atrayente e influyente que eclipsó los rostros de famosos estadistas de un siglo a esta parte, el cual fue llamado el siglo de los grandes hombres, de los reformadores religiosos, políticos y sociales. Esas personas, comparadas con él, parecen poco atrayentes, unidimensionales y pequeñas. La obra que él llegó a realizar con su gran voluntad, fe, sometimiento a Dios, poder de reflexión y paciencia, llegó a ser tan grande, insólita y sorprendente como él.
El Imam fue un sabio y un pensador que señaló el camino con indicaciones y orientaciones divinas, y eso lo hizo en decenas de oportunidades. Estas indicaciones que nos hizo en su tiempo siguen teniendo el mismo grado de vigencia, solidez y firmeza. Esos consejos y orientaciones son esenciales, no solo para los musulmanes, sino para que todo pueblo libre se desarrolle tanto en lo material como en lo espiritual. Que Allah lo tenga en su gloria.
Finalmente, esperamos que seamos merecedores de encontrar a Fatima junto a la fuente del Paraíso, e In Sha'Allah, Dios apresure la aparición del Salvador Esperado, el Imam Mahdi, quien se levantará, junto a Jesús, el hijo de María, para llenar la tierra de equidad y justicia.
Was-Salamu 'Alaikum ua Rahmatul·lahi Wa Barakatuh.
Fuente: http://www.hozeh.net/es.php/page,510Unit2398.html