Esta sura ha sido revelada en La Meca y consta de 36 versículos.
Contenido de la sura
Existen diferentes puntos de vista respecto al sitio donde esta sura fue revelada. No obstante, muchos versículos de la misma
se asemejan a los de los capítulos mequinenses. La misma trata brevemente los eventos de la resurrección y aborda el escarnio de los incrédulos hacia los musulmanes. Este tema también concuerda con el medio ambiente mequinense, período en el que los creyentes eran una minoría acosada. Tal vez sea por este motivo que algunos intérpretes sostienen que una parte fue revelada en La Meca y otra en Medina. No obstante el aspecto en general es el de las suras mequinenses.
Se citan en esta sura cinco temas:
1. La severa advertencia y amenaza a los mermadores (en el peso de las mercaderías u otros en las transacciones).
2. Los grandes pecados son producidos por la falta de fe firme en la resurrección.
3. Una parte del destino de los malvados.
4. Una parte de las grandes mercedes de los creyentes.
5. La burla ignorante de los incrédulos, y el reflejo de sus obras en el Día del Juicio Final.
El Mérito de su Lectura
Dijo el Profeta Muhammad (BPD): "A quien recite la sura mutaffifín Dios lo saciará con una purificada y cristalina bebida inmaculada en el Paraíso". Dijo el Imam Al-Sádiq (P): "A quien recite esta sura en sus oraciones obligatorias, Dios lo salvará del suplicio infernal. Ni el Infierno lo verá ni el verá al Infierno".
Obviamente estas bendiciones son para aquellos para quienes su lectura es un anticipo de la práctica de sus enseñanzas.
En el Nombre de Dios, el Graciabilísimo, el Misericordiosísimo. - ¡Guay de los mermadores! (1) Que cuando otros les miden, exigen la medida exacta, (2) Pero cuando ellos miden o pesan, para los demás, la merman. (3) ¿Por ventura, no piensan éstos que serán resucitados (4) Para el gran día, (5) Día en que la gente comparezca ante el Señor del universo? (6)
Ocasión en que tuvo lugar su revelación
Relató Ibn Abbás: "Cuando el noble Profeta emigró a Medina la mayoría de sus habitantes solían mermar (defraudar) en el peso. Cuando Dios reveló estos versículos ellos abandonaron tal práctica". He aquí otra versión: "La mayoría de los habitantes de Medina se dedicaban al comercio y sus transacciones se convertían en ilícitas a causa de la merma. Cuando los versículos fueron revelados el Mensajero de Dios los recitó y luego agregó: Jamsun bijamsin (Cinco [cosas] por [otras] cinco). Entonces le pidieron más detalles y dijo: "No hubo pueblo que rompiera el pacto con Dios sin que El hiciera prevalecer a sus enemigos; ninguna comunidad abandonó las sentencias divinas sin que aumentara su pobreza; ningún pueblo se corrompió sin que se incrementara la tasa de mortalidad; ningún pueblo mermó (defraudando en el peso) sin que se viera malograda su cosecha y lo azotara la sequía; y ningún pueblo abandonó el zaqat (la caridad impuesta) sin que decreciera la medida de las lluvias".
Relató Tabarsi que un habitante de Medina llamado Abu Yuhaina poseía dos póculos (recipientes para medir grano u otros), uno grande y otro pequeño. Cuando realizaba una compra usaba el grande y cuando efectuaba una venta, el pequeño. Esta sura fue revelada como advertencia para él y sus pares.
¡Guay de los mermadores! (1)
Esta es en verdad una declaración de hostilidad de parte de Dios hacia los defraudadores, los individuos injustos y tiranos que con suma vileza destruyen los derechos ajenos. El término mutaffifín viene de la raíz tatfíf, que a su vez deriva de taff que significa "borde" u "orilla". Se denomina a Karbala "valle de Taff" porque está situado a orillas del Eufrates. Más tarde se usó tatfíf como "cantidad ínfima" y también como póculo que no alcanzó a llenarse (cicatería). Y poco a poco pasó a significar cicatería, merma (en el peso o la medida), escatimar.
En cuanto a la expresión uail significa maldad, tristeza y dolor, perecimiento, castigo doloroso o valle ardiente del Infierno. En general suele utilizarse esta interjección para maldecir o expresar la fealdad de algo. A pesar de ser un término muy sintético encierra una gran variedad de significados.
Dijo el Imam Al-Sádiq (P): "Dios no se dirigió con un uail a nadie en el Sagrado Corán sin considerarlo impío. Como dice el Sagrado Corán: ¡Guay de (desgraciados sean) los que no creen en la comparecencia del gran día! (19:37). Deducimos de esto que la defraudación (en la medida, el peso u otras características de las mercaderías y bienes que se venden) es algo que linda con la impiedad e incredulidad.
Que cuando otros les miden, exigen la medida exacta [iastaufún], (2) Pero cuando ellos miden o pesan, para los demás, la merman. (3)
Un grupo de intérpretes dedujo que mermador es aquel que al comprar toma más de lo que le corresponde y al vender entrega menos de lo debido. Esto sin embargo es erróneo puesto que iastaufún significa tomar la medida exacta y en el vocablo no hay nada que indique tomar más de lo correspondiente. No obstante ello el mermador sí entrega menos de lo que debe. Dios reprocha comparando ambos casos. Es como si dijéramos que cuando a fulano se le debe algo recupera el monto en el momento acordado y cuando él es deudor no paga a término y llega inclusive hasta atrasarse por meses. El primer proceder no es reprochable, el reproche surge al compararlo con el segundo. Cabe destacar que al adquirir el bien se habla de póculo (o sea medir el volumen de la mercadería con un recipiente), mientras que al venderlo se habla de medir y pesar, del póculo y la balanza. Tal vez esta diferenciación sea debida a uno de los siguientes motivos: a) La mayoría de los comerciantes de la antigüedad al comprar usaban más el póculo que la balanza. Sin embargo, al vender, usaban tanto uno como el otro. b) Para comprar usaban el póculo puesto que era más difícil concretar una estafa. Para vender usaban la balanza y la merma con ella era mucho más factible y conveniente. Cabe señalar que el Sagrado Corán no sólo se limita a la merma o defraudación a través de estos dos medios, la medida y el peso, sino que incluye toda laya de defraudación y engaño, aún aquella que se realiza vía un servicio. Por ejemplo, si un obrero o empleado escatima su tiempo de trabajo convenido se cuenta también en la categoría de los mermadores sobre quienes cae el reproche de estos versículos.
¿Por ventura, no piensan [iadhunnu] éstos que serán resucitados (4) Para el gran día, (5) Día en que la gente comparezca ante el Señor del universo? (6)
Si ellos creían en el Juicio final, si tenían la certeza de que habría un cómputo y que verían el resultado de sus obras, incluso las más pequeñas, no debían proceder injustamente ni pisotear los derechos ajenos. La mayoría de los intérpretes afirman que iadhunnu (piensan), de la raíz dhann, significa en este caso pensar con certeza. Dice el Sagrado Corán: Pero dijeron quienes estaban cerciorados [iadhunnún] de la Comparecencia ante su Señor: "¡Cuántas veces un pequeño grupo venció a otro más numeroso por la Voluntad de Dios!" (2:249).
Otro de nuestros argumentos en este sentido es lo dicho por Amír Al-Muminín (P): "La aleya significa `¿Acaso no se cercioraron de que serán resucitados?'. Cuando el Noble Corán usa esta palabra para la resurrección significa certeza, y cuando lo usa para asuntos mundanos significa suposición o conjetura".
Según el punto de vista de Ragueb originalmente dhann es el nombre del estado que se produce en el pensamiento humano ante la existencia de evidencias y pruebas. Si las pruebas son definitorias y concluyentes desembocan en la certeza, si en cambio son débiles no dan más que suposiciones.
La merma o defraudación: Uno de los factores de corrupción en la tierra
En reiteradas oportunidades el Sagrado Corán reprocha la merma. Dice: Colmad la medida y no seáis de los defraudadores, y pesad con balanza exacta y no merméis a los hombres en su hacienda y no devastéis en la tierra, corrompiéndola (26:181-183). El Corán llama corrupción a la merma y confirma las dimensiones de su perjuicio en la sociedad comparándolo con la justicia y equidad presente en la creación: Y elevó el firmamento y estableció la balanza de la Justicia para que no defraudéis en el peso (55:7-8).
Esto verifica que la justa medida en la balanza no es algo insignificante o carente de importancia, sino que es parte de la disciplina general reinante en el universo. Es por ello que los grandes líderes islámicos le confieren suma importancia. Relata Asbap Ibn Nubateh: "Oí a Alí (P) clamar sobre el púlpito: `¡Mercaderes y comerciantes! En primer lugar, estudien jurisprudencia (es decir: la ley islámica), y recién luego dedíquense al comercio'. Reiteró esto tres veces y luego agregó: `El comerciante es corrupto, y el corrupto entrará en el Fuego, salvo quien reciba de su prójimo lo que corresponde y dé según la verdad'". Dijo el Imam Al-Báqir (P): "Cuando el Príncipe de los creyentes permanecía en Kufa visitaba sus mercados a diario y llevaba consigo un látigo (para castigar a los infractores). Se detenía en medio de la calleja y decía: `¡Comerciantes! ¡Temed a Dios!' Cuando oían la voz de Alí (P) dejaban sus quehaceres y se disponían a oírlo atentamente. Decía: `Supliquen a Dios la abundancia facilitando a la gente sus compras, acercándose a los clientes, adornándose con la tolerancia, alejándose del falso juramento y la mentira, absteniéndose de la injusticia, luchando por los derechos de los oprimidos y apartándose de la usura. Colmen la medida y la balanza. No mermen lo que a otros pertenece ni sean corruptores en la tierra. Luego de esto regresaba a la casa de gobierno y se disponía a oír las quejas y problemáticas de la comunidad'".
Sin duda uno de los factores primordiales que desembocó en la destrucción y el castigo de algunos pueblos de la antigüedad fue la defraudación en las transacciones que provocaba el desequilibrio del sistema económico y terminaba por suscitar la manifestación de un castigo divino. Según algunos dichos referidos a las modalidades del comercio, lo mejor sería que al pesar o medir el creyente dé de más, y al tomar lo suyo reciba un tanto menos (para prevenir precautoriamente incluso una merma involuntaria o inconsciente).
¡Que va! Por cierto que el registro de los malvados está en Siyyín. (7) ¿Y qué te hará entender lo que es el Siyyín? (8) Es un libro marcado. (9) ¡Guay de los desmentidores en ese día! (10)
Estas aleyas indican parte del destino de los inicuos.
¡Que va! Por cierto que el registro [kitáb] de los malvados está en Siyyín. (7)
Existen dos hipótesis sobre el significado de esta aleya:
1. Kitáb aquí es el registro de las acciones; no hay nada que no sea registrado, y siyyín es un libro conciso en donde se registran las acciones de todos los hombres. Según este versículo y los que le siguen, los actos de los malvados son compilados en el Siyyín y los de los justos piadosos en el `Illiín. El vocablo siyyín deriva de siyn que significa prisión. También tiene otros diversos significados, como: prisión dificultosa, estar dotado de fortaleza y firmeza, horrible valle en las profundidades del Infierno, sitio en el que se encuentran los registro de los hombres, y fuego infernal u hoguera.
Los siguientes argumentos verifican esta interpretación:
a) La expresión kitáb es comúnmente usada en el Sagrado Corán como registro de acciones.
b) Un versículo subsiguiente interpreta la palabra siyyín (como un kitáb o registro de cierto tipo), y afirmar lo contrario es incorrecto.
c) Algunos intérpretes afirman que siyyín y siyyil, y es sabido que esta última palabra significa registro, acta, gran libro.
d) Deducimos de otros versículos coránicos que los actos son registrados o grabados en diferentes libros, precisamente para que al momento del juicio nadie pueda excusarse. El primer registro personal se entregará en la diestra a los benevolentes y en la izquierda a los malvados. Esto es señalado reiteradas veces por el Sagrado Corán. El segundo registro es uno al que podría llamarse "registro de acciones comunitario". He aquí un ejemplo: Cada comunidad será convocada ante su registro (45:28). El tercer libro es un registro global que incluye a malhechores y benevolentes, llamados respectivamente Siyyín e `Illiín. Los versículos que se analizan se refieren a estos últimos.
En síntesis, podríamos asegurar que siyyín es el registro de los malvados y tal vez se denomine así porque provoca el confinamiento en el la cárcel del Infierno, o porque se encuentra (dicho registro) en lo más profundo de ese mismo Infierno. Contrariamente a esto, sabemos que el registro global de los bienhechores se encuentra en el sitio más noble y elevado del Paraíso.
2. La segunda interpretación presenta a siyyín con su definición más comúnmente utilizada "Infierno" o "sitio más ardiente del Infierno". La diferencia radica en que kitábul-fuyyár sería el mismo destino (kitáb = destino, mandato divino) que les aguarda. Por lo tanto el significado del versículo sería: "El destino seguro de los malhechores está en el Infierno". La utilización del término kitáb con este mismo sentido puede hallarse en otros párrafos coránicos: Tal es la ley [kitáb] que Dios os impone (4:24); Porque los parientes carnales son coherederos entre sí, según el mandato [kitáb, ley, precepto] de Dios (8:75).
Esta interpretación es corroborada por hadices. Dijo el Imam Al-Baqir (P): "Siyyín es la séptima tierra, e `Illiín el séptimo cielo" (es decir lo más bajo y lo más elevado que existe).
De todo esto deducimos que los actos que se realizan sin la intención de agradar a Dios y aproximarse a El son precipitados y albergados en el siyyín. Dijo el Profeta Muhammad (BPD): "A veces el ángel eleva una acción al cielo con euforia y alegría. Pero el Altísimo le dice: `Arrójala al siyyín porque su intención no fue complacerme'".
Por lo tanto siyyín es un sitio muy vil del Infierno en cuyo seno se hallan los registros de los malvados, o es directamente la morada eterna que les aguarda. De acuerdo a esta interpretación la aclaración kitábun marqúm (en la aleya 9) es un énfasis a la aleya anterior. La palabra marqúm deriva de raqm y significa línea gruesa. Dado que las líneas gruesas son bien visibles es posible que el término señale la firmeza y la evidencia del asunto, algo que jamás será abolido u olvidado.
No existe obstáculo alguno que impida reunir ambas interpretaciones ya que son causa y efecto, vale decir que cuando el registro (personal) de las acciones sea colocado en el global, dará como resultado una morada en el lugar más bajo del Infierno.
El último versículo de este tramo señala el nefasto fin de los negadores de la resurrección:
¡Guay de los desmentidores en ese día! (10)
Este rechazo es la fuente de toda clase de pecados, de entre ellos la defraudación (o merma) y la opresión. Cabe destacar que en la primera aleya se hace referencia a los mermadores, luego en la séptima a los corruptos inicuos (fuyyár) y en ésta a los desmentidores (mukadhdhibún), y esto demuestra que existe un vínculo muy estrecho entre esta creencia y los actos de cada uno de estos grupos.
Que niegan el día del Juicio Final. (11) Mas nadie lo niega sino el transgresor pecador. (12) Cuando se le recitan nuestras aleyas, dice: "Son fábulas de los antiguos" (13) ¡Que va! Cuanto habían cometido enmoheció sus corazones. (14) ¡Que va! Por cierto que en ese día les estará vedado contemplar a su Señor. (15) Después entrarán en la hoguera. (16) Luego se les dirá: "¡Esta es la realidad que negábais!"(17)
El Pecado es el Oxido del Corazón
Que niegan el día del Juicio Final. (11) Mas nadie lo niega sino el transgresor pecador. (12)
Esto significa que la desmentida y el rechazo de la resurrección y el Juicio no se basa en la lógica, ni en la reflexión sobre los fundamentos, sino que se sustenta en el deseo de permanecer en las transgresiones y sumergirse en el pecado. Esta gente persigue su concupiscencia sin tener ningún sentido de responsabilidad, lo hacen con total libertad y lejos de toda presión o remordimiento. Dice el Sagrado Corán: Pero el hombre pretende negar el más allá (75:5). Así como las creencias influyen en la práctica, las prácticas deshonestas influyen en la configuración de las creencias.
Cuando se le recitan nuestras aleyas, dice: "Son fábulas de los antiguos" (13)
Además de transgredir y pecar, esta gente se burla de la revelación divina considerándola un conjunto de leyendas y fábulas y sin valor. Comparan las aleyas y signos divinos con lo que ha sido recibido como legado de épocas remotas de la humanidad. Con este pretexto, lo único que buscan es quitarse de encima la responsabilidad que les asignan estos versículos. Dice el Noble Corán: Son fábulas de los primitivos que copió, se las dictaban mañana y tarde (25:5). En cambio quien dice a sus padres: "¡Ufa! ¿Me prometes acaso que será resucitado aun cuando generaciones anteriores a mí han pasado sin renacer otra vez?" Y ambos interpelarán a Dios y reprocharán al hijo: "¡Guay de tí! ¡Cree! Porque la promesa de Dios es infalible". Pero les responde (el hijo): "Estas no son sino fábulas de los antiguos" (46:17).
Desde siempre los rebeldes han expuesto vanas excusas para evitar el remordimiento y rechazar las objeciones que quienes siguen la verdad. Es interesante notar cómo a menudo los impíos tienen un programa de acción coincidente, que parece repetirse a lo largo de la historia como si se hubieran susurrado el mismo argumento. Sus objeciones más comunes acusaban brujería, hechicería, locura, fábulas primitivas, etc.
Y nuevamente el Sagrado Corán da detalles de la raíz principal de la rebeldía:
¡Que va! Cuanto habían cometido enmoheció [rána] sus corazones. (14)
¡Qué expresión tan profunda y conmovedora! Sus actos enmohecieron sus corazones y arrebataron la luz y la paz primitiva de su naturaleza. Por este motivo el luminoso rostro de la verdad jamás se verá reflejado en ellos ni tampoco resplandecerán en él las luces del mensaje divino. La palabra rána deriva de la raíz rain. Según Ragueb significa oxidación de los metales preciosos y según otros es la oxidación que se produce en cualquier metal, como por ejemplo el hierro a raíz del aire y la humedad. En general es señal de descomposición y por ende de la pérdida de su resplandor y brillo.
¡Que va! Por cierto que en ese día les estará vedado contemplar a su Señor. (15)
Este es por cierto el más doloroso castigo, así como el encuentro con Dios es la merced más placentera que pueden llegar a recibir los piadosos. La interjección kallá (¡que va...!, ¡que no...!, ¡No es así!) se utiliza para negar algo planteado con anterioridad. En este caso existen diversos puntos de vista. El primero sostiene que kallá enfatiza aquí la misma palabra del versículo precedente. Como decir: "¡No es así, no es como ellos representan el Juicio Final, como fábula o leyenda". O tal vez: "No es así, el enmohecimiento de sus corazones no se puede purificar, tanto en esta vida como en la otra se les vedará contemplar al Señor". O bien, basándonos en el argumento presente en otros pasajes del Corán, en el cual los impíos sostienen que si el Juicio Final fuese real, también serían felices: "No es así, como ellos creen, el Día del Juicio deberán soportar los más intensos castigos y las peores torturas".
En resumen: la otra vida es el reflejo y la materialización de las acciones llevadas a cabo en este mundo. Quienes aquí cierran los sus ojos y rehúsan aceptar la verdad serán privados, ese Gran Día, de la gracia de estar frente al verdadero Amado.
Después entrarán en la hoguera. (16)
El ingreso al fuego llega como resultado de la veda de contemplar a Dios, y seguramente el fuego interno que se siente al no poder contemplar a Dios es mucho más ardiente que la mismísima hoguera infernal.
Luego se les dirá: "¡Esta es la realidad que negábais!" (17)
Esto no es más que un reproche y un castigo espiritual dirigido a los insolentes.
1. ¿Por qué el pecado enmohece y oxida el corazón?
El Sagrado Corán aborda en varios de sus pasajes el efecto del pecado sobre el corazón humano: Así Dios sella el corazón de todo arrogante, déspota (40:35); Dios sella sus corazones; sus oídos y sus ojos están vendados y sufrirán un severo castigo (2:7); Pero los ojos no se ciegan, sino que se ciegan los corazones que están en los pechos (22:46).
Realmente el peor efecto del pecado es el opacamiento del corazón y la eliminación de la luz del conocimiento y el discernimiento. Los pecados fluyen por los órganos y los miembros corporales y luego desembocan en el corazón, convirtiéndolo en un pantano en descomposición. Es en este momento cuando el hombre es incapaz de discernir lo bueno de lo malo y cuando comete graves errores que asombran a todos. Con sus propias manos quebranta la raíz de su bienestar y pierde al capital de su felicidad.
Dijo el Profeta Muhammad (BPD): "Los pecados abundantes corrompen el corazón. Cuando el siervo comete un pecado aparece en su corazón un punto negro. Si se arrepiente y pide indulgencia, desaparece, pero si persiste en el pecado, la negrura se incrementa hasta colmar el corazón. Esto es lo que afirma la aleya que dice: ¡Que va! Cuanto habían cometido enmoheció sus corazones".
Dijo también (BPD): "Dialoguen, visítense y transmitan los hadices puesto que los corazones se oxidan como las espadas y su brillo depende de los dichos".
La psicología ha confirmado que las acciones tienen un eco permanente en el alma y configuran gradualmente el espíritu. Influyen incluso en la meditación, el pensamiento y el juicio de la persona. Cabe destacar que el hombre que persiste en el pecado se sumerge minuto a minuto en el oscurecimiento espiritual, y llega al punto que los pecados le parecen bondades y se jacta de ellos. Al llegar a esta etapa se le cierran los caminos del regreso, se destruyen los puentes y este es sin duda el estado más peligroso que pueda llegar a experimentarse.
2. El Velo del Alma
Pese a que la mayoría de los intérpretes han tratado de demostrar que el versículo 15 tiene un término implícito (se refiere a los pecadores aunque no los nombra), y que los pecadores se verán vedados de la Misericordia divina y Su recompensa, en nuestro opinión no es necesario ningún término implícito. A ellos se les vedará realmente contemplar al Señor, mientras que los creyentes estarán próximos a El. Los benévolos se deleitarán dialogando con Dios y aquellos en cambio estarán inmersos en el infortunio de sus pecados, sin ninguna vía de salvación.
Dijo un poeta persa:
¡Oh tú, que pretendes ser eterno en la vida material!
¿Cómo, entonces, hallarás la verdadera vida?
Al Rostro del Amado no lo cubre ningún velo,
pero el tuyo está impregnado con el polvo del camino.
¡Purifícalo, si es que deseas contemplar a tu Señor!
Dice el Imam Alí (P) en la súplica de Kumail: "Supón, ¡oh mi Dios, mi Maestro, mi Protector y mi Señor!, que soy capaz de resistir el castigo, ¿pero cómo podría tolerar Tu separación?".
¡Que va! Por cierto que el registro de los piadosos está en el `Illiín. (18) ¿Y qué te hará entender lo que es el `Illiín? (19) Es un libro marcado (20) Que presencian los próximos (a Dios). (21) Por cierto que los piadosos estarán en la delicia: (22) Reclinados sobre solios (tronos, sofás), mirándose. (23) Reconocerás en sus rostros el esplendor de la bienaventuranza. (24) Les será escanciado de un néctar sellado: (25) Cuyo lacre será de almizcle: ¡Que los aspirantes rivalicen para lograrlo! (26) Cuya mezcla emana del Tasním: (27) Que es una fuente de la que beberán los próximos (a Dios). (28)
El `Illiín está a la espera de los Abrár
¡Que va! Por cierto que el registro de los piadosos está en el `Illiín. (18)
`Illiín, plural de `alíi, que significa originariamente algo elevado, grande, noble. Se denomina así a los montañeses, pues viven en las alturas. Algunos definen este término como "la morada celestial más elevada" o empíreo. De cualquier forma existen dos interpretaciones, como ya vimos para siyyín. La primera sostiene que kitábul abrár (el registro de los piadosos) es el registro de acciones honorables de los creyentes, o que ese registro se encuentra en el nivel más noble del paraíso. La segunda interpretación es que aquí kitáb significa destino y mandato decisivo de Dios para los piadosos, es decir, los más elevados grados paradisíacos.
¿Y qué te hará entender lo que es el `Illiín? (19)
Esto señala que este lugar es un estancia que supera toda imaginación, comparación o suposición humana, y que ni siquiera el noble Profeta (BPD) sería capaz de comprender sus sublimes dimensiones.
Es un libro marcado (20) Que presencian los próximos [muqarrabún] (a Dios). (21)
Pese a que algunos intérpretes definen el término muqarrabún como ángeles próximos a Dios, los versículos posteriores esclarecen que es un grupo selecto de creyentes que gozan de una jerarquía elevada y que serán testigos y supervisores de los registros de las acciones de otros creyentes. Dice el Sagrado Corán: Y la de los primeros creyentes, que serán los primeros. Estos serán los más próximos a Dios (56:10-11); Recuérdales el día en que hagamos surgir un testimonio del seno de cada pueblo para que sea testigo contra los suyos y te presentaremos (¡oh Mensajero!) por testigo contra éstos (16:89).
Por cierto que los piadosos estarán en la delicia [na`ím]: (22)
El vocablo na`ím significa gracia abundante, según la opinión de Ragueb. Su forma gramatical indeterminada señala justamente la grandeza de esta gracia. El versículo da a entender que los próximos a Dios gozarán de bendiciones indescriptibles. La expresión es muy concisa, e incluye tanto las mercedes materiales como las espirituales.
Reclinados sobre solios (tronos, sofás) [aráik], mirándose. (23)
La palabra aráik, plural de arikah, significa trono, solio. En este caso hace referencia a los bellos asientos que habrá en el Paraíso para los bienaventurados. Algunos intérpretes creen que su raíz es un vocablo persa, "ark", que significa palacio. Otros por su parte consideran que aráik es un singular derivado del vocablo persa arak o araik, cuyo significado es trono monárquico. Un tercer grupo sostiene que su raíz es la palabra árabe arak, conocido árbol con cuya madera se fabricaban camas y sofás.
El versículo utiliza el verbo iandhurún (miran), pero no especifica qué es lo que miran. Esto tiene vastos significados: Contemplan el Favor de Dios, su incomparable belleza, las diversas mercedes paradisíacas y la sorprendente magnificencia de los jardines. Miran, porque uno de los mayores deleites que puede gozar el hombre es precisamente la observación y contemplación.
Reconocerás en sus rostros el esplendor [nadrah] de la bienaventuranza [na`ím]. (24)
Animo, alegría y contento se reflejarán en los rostros de los creyentes y sobre nada se les interrogará. En cambio no se encontrará en los semblantes de los destinados al Infierno más que dolor, angustia, tristeza e infortunio. El vocablo nadrah significa frescura y alegría que rebosa en los rostros de quienes llevan una vida confortable y placentera.
Les será escanciado de un néctar [rahíq] sellado [majtúm]: (25)
La mayoría de los intérpretes definen la palabra rahíq como "bebida inmaculada". En cuanto a majtúm es algo cerrado y sellado que da cuentas de su pureza. Asimismo las copas que habrá en el Paraíso son una señalar particular del respeto que se tendrá para con sus huéspedes. Las copas estarán selladas y sólo los huéspedes podrán abrirlas.
Cuyo lacre será de almizcle: ... (26)
Aquellos recipientes no serán como los de esta vida. En algunos países se lacran con arcilla y cuando el hombre les abre se ensucia sus manos. Cuando la bebida del Paraíso sea abierta sólo exhalará un rico aroma a almizcle. Dice el final del versículo:
¡Que los aspirantes rivalicen [iatanáfas] para lograrlo! (26)
Dice Tabarsi: "Tanáfus significa el anhelo de dos seres por apoderarse, compitiendo entre sí, de algo muy valioso". Según la obra Mayma`ul Baián, tanafus es una competencia honrada (sana rivalidad)". Dice Ragueb: "Munáfisah significa intento del hombre por asemejarse a individuos sobresalientes e ilustres y por sumarse a ellos sin perjudicar a su rival". Dice el Sagrado Corán: ¡Emuláos por obtener la indulgencia de vuestro Señor y el Paraíso! (57:21). Este versículo es el más hermoso estímulo para el hombre, y lo impulsa a alcanzar tan incomparables mercedes a través de la fe y el bien. Refleja, además, la incomparable elocuencia del Noble Corán.
Cuya mezcla emana del Tasním: (27) Que es una fuente de la que beberán los próximos (a Dios). (28)
Estos versículos señalan que el tasním es la mejor bebida paradisíaca. El nombre (considerando que es una fuente en vertiente) se debe según algunos intérpretes a que está destinada especialmente a los grados superiores del Paraíso. En realidad son varias las bebidas que habrá en el Paraíso. Algunas correrán como ríos, otras estarán en copas selladas y las más ricas caerán a borbotones desde lo más alto. Al Tasním nada se le asemeja. Naturalmente, el efecto que deja en los moradores del mundo paradisíaco es el de exaltación y el más profundo goce para el espíritu. Debemos aclarar que estos temas exceden la capacidad de la imaginación pues es imposible describir con exactitud (en palabras y términos de este mundo) las inagotables mercedes del Paraíso. Dice el Sagrado Corán: Nadie sabe, pues, el consuelo que le está reservado en recompensa de cuanto haya hecho (32:17).
¿Quiénes son los Abrar y quiénes los Muqarrabún?
En varios de sus versículos el Sagrado Corán hace referencia a los Abrár y a los Muqarrabún. Pero, ¿de quiénes se trata? Hasta los dotados de sensatez (Ulul albáb) expresan su deseo de estar con los Abrár al final de sus vidas, pues dicen en una súplica: ¡Señor nuestro! Perdona nuestros pecados y cubre (con Tu Indulgencia y misericordia) nuestras maldades, y recógenos (de este mundo al morir) con los piadosos (abrar) (3:193). En la sura Al-Insán se citan enormes recompensas para ellos (Cfr. 76:5-22); y lo mismo en la sura Al-Infitár (Cfr. 82:13).
El término abrár, plural de bárr, se define como "persona de gran espíritu, firme voluntad, creencia correcta y práctica benevolente". En cuanto a muqarrabún son aquellos que poseen una jerarquía muy elevada ante Dios. Podemos afirmar que los muqarrabún son también abrár, pero que no todos los abrár son muqarrabún. Dijo el Imam Hasan (P): "Juro que toda parte del Corán que diga innal-abrár (Por cierto que los piadosos...) está referida al Profeta, a Alí ibn Abi Talib, a Fátima, a mí y a Husain". Por cierto que estos cinco purificados, estas cinco luminarias son los más claros ejemplos de abrár y muqarrabún, como ya hemos dicho en la interpretación de la sura Al-Insán (76) que en conjunto está referida a ellos, ya que dieciocho de sus versículos destacan sus méritos. Cabe destacar, finalmente, que el hadiz citado no es un obstáculo para la generalización del contenido de la aleya en cuestión a otros piadosos.
Las Bebidas Paradisíacas
Existen en el Paraíso diversos tipos de bebidas, con nombres y características diferentes y totalmente diferenciadas de los embriagantes mundanos. Dos son mencionadas en esta sura: rahíqun majtúm y Tasním. Numerosos hadices afirman que estas bebidas serán la recompensa de quienes se abstuvieron en este mundo de los embriagantes, de quienes saciaron a los sedientos y sofocaron el fuego de la tristeza en los corazones de los creyentes. Dijo el noble Profeta a Alí: "¡Alí! Quien abandone el embriagante por complacer a Dios, será saciado por El con rahíqun majtúm".
Dijo Alí Ibn Al-Husain (P): "El que da de beber a un creyente sediento será saciado por Dios con rahiqún majtum". Y dijo otro de los infalibles: "Dios satisfacerá con rahiqun majtum el Día del Juicio Final, a quien ayune en los días calurosos del verano".
Por cierto que los pecadores suelen burlarse de los creyentes. (29) Y cuando pasan junto a ellos, se guiñan mutuamente (30) Y cuando vuelven a los suyos vuelven ridiculizando. (31) Y cuando les ven, dicen: "¡Por cierto que éstos están extraviados!" (32) ¡Aun cuando ellos no fueron destinados para ser sus custodios [háfidhín]! (33) Pero hoy los creyentes se reirán de los incrédulos: (34) Reclinados sobre sofás, mirándose. (35) ¿Acaso los incrédulos no serán retribuidos por cuanto hayan cometido?(36)
Circunstancia en la que se revelaron estas últimas aleyas
He aquí dos versiones:
a) Cierto día Alí (P) y algunos creyentes pasaban frente a un grupo de incrédulos mequinenses. Estos los escarnecieron y se rieron de ellos. Los versículos antes citados fueron entonces revelados. Según Ibn Abbás "los pecadores" a los que se hace alusión son los hipócritas de Quraish y "los creyentes" son Alí (P) y sus compañeros.
b) Una segunda versión sostiene que los versículos fueron revelados por Ammar, Suhaib, Jubab, Bilal y otros creyentes indigentes que solían ser blanco de la burla de los inicuos de Quraish.
Es posible que ambas versiones sean ciertas.
Aquel día ellos escarnecían a los creyentes, pero hoy...
Estas aleyas tratan una parte de las molestias y dificultades que sufren los creyentes en esta vida a raíz de su fe y devoción dejando en claro de este modo que las recompensas mencionadas no cuestan un bajo precio.
Hay cuatro reacciones de los incrédulos frente a los creyentes:
Por cierto que los pecadores suelen burlarse [iad-hakún: reírse] de los creyentes. (29)
Ríen menospreciando a los creyentes y su burla emana de la rebeldía, la arrogancia, el orgullo y la necedad. El término ayramu (pecadores) en vez de kafaru (impíos, incrédulos) se les puede reconocer por sus procederes, pues la incredulidad es la raíz del pecado y la rebeldía.
Y cuando pasan junto a ellos, se guiñan mutuamente [iatagámazún] (30)
Dicen con sus guiños cómplices: "Miren a estos pobres que se creen próximos a Dios. Miren a los que visten ropas emparchadas, andan descalzos y afirman que un mensaje divino les ha sido revelado. Vean a esos ignorantes que dicen: `¡Los huesos cariados recobrarán la vida!'", y habladurías por el estilo.
Parece ser que se reían (en son de burla) de los creyentes cuando ellos pasaban frente a ellos, pero que el guiño lo hacían cuando eran ellos los que pasaban junto a los creyentes. En esta segunda circunstancia no se burlaban tan abierta y fácilmente dado que los musulmanes eran mayoría.
El término iatagámazún deriva de gamz significa indicar algo con la mirada y con las manos. Algunas veces se utiliza para destacar los defectos, aun los que se hacen con la lengua. La forma tagamuz (derivado verbal que indica acción recíproca) da cuenta de que todos participaban de aquella actitud.
Luego de burlarse volvían hacia sus parientes, comentaban lo sucedido y continuaban burlándose en ausencia de los creyentes:
Y cuando vuelven a los suyos [ahl] vuelven ridiculizando [fakihín]. (31)
La palabra fakihín es plural de fákih que deriva de fakahi y significa bromear y reírse. Respecto a ahl se utiliza generalmente para los familiares cercanos, pero es posible que en este caso incluya también a los amigos.
Y cuando les ven, dicen: "¡Por cierto que éstos están extraviados!" (32)
Sostenían esto porque los creyentes habían renunciado a la fe en un solo Dios y a las tradiciones idólatras y supersticiosas, que según los incrédulos podían servir de guía. Según su opinión, los creyentes habían vendido los efectivos placeres de esta vida por los bienes a crédito de la otra.
Posiblemente estas expresiones y actitudes hayan tenido lugar en un principio, en que las burlas no surtían grandes efectos y no sentían que debían ser más duros y crueles. En todas las épocas y tras la aparición de todos los Profetas la burla fue la primera reacción del enemigo. Trataban así las creencias ajenas porque las consideraban inferiores a las suyas. Pero cuando la religión divina se iba imponiendo e iluminaba los corazones les hacía sentir el peligro inminente, y luchaban arduamente en su contra. Luego poco a poco la iban intensificando. El versículo tratado se refiere a la primera etapa de la colisión, las siguientes acarrearon encarnizadas luchas.
Como muchos de los creyentes carecían de un nivel socio-económico elevado los incrédulos solían despreciarlos y desvalorizarlos burlándose de su fe:
¡Aun cuando ellos no fueron destinados para ser sus custodios [háfidhín]! (33)
Por lo tanto, ¿con qué derecho y basados en qué tipo de lógica hacen sus objeciones? Dice el Sagrado Corán refiriéndose a los reclamos de los opulentos y arrogantes ante Noé: Pero la nobleza incrédula de su pueblo dijo: "No vemos en tí más que un hombre como nosotros, y no vemos que te sigan más que nuestra plebe irreflexiva, tampoco notamos que os debamos ningún favor, más bien creemos que sois unos mentirosos" (11:27).
Y Noé les respondió: "No os digo que yo posea los tesoros de Dios, ni que conozca el más allá, ni os digo que sea un ángel. Tampoco digo de quienes vosotros despreciáis que Dios no les concederá ningún favor. Dios conoce lo que encierran sus almas y si eso dijera sería de los inicuos" (11:31). Esta respuesta pone en claro que no les incumbe poner el acento en la clase social a la que pertenecen los creyentes, sino sólo tener en cuenta su doctrina y los fundamentos de la religión revelada.
En el Día del Juicio Final la situación se revertirá:
Pero hoy los creyentes se reirán de los incrédulos: (34)
Aquel día se reflejaran las acciones practicadas en esta vida, y allí se aplicará plenamente la Justicia divina, y Su Justicia exige que los creyentes se burlen de los impíos. Esto es sin duda uno de los dolorosos castigos que les aguardan. Dijo el Profeta Muhammad (BPD): "Aquel día una de las puertas del Paraíso será abierta a los impíos. Suponiendo éstos que serán librados del Infierno y podrán morar en aquél, intentarán entrar allí. Ni bien lo intenten, la puerta se cerrará. Esto se repetirá varias veces y los creyentes se echarán a reír.
Reclinados sobre sofás, mirándose. (35)
¿Qué es lo que miran? Miran por supuesto las inmensas e infinitas mercedes de Dios, perciben la paz, observan la majestuosidad, así como los dolorosos castigos que padecen los incrédulos arrogantes con su carga de humillación y menosprecio.
¿Acaso los incrédulos no serán retribuidos por cuanto hayan cometido? (36)
Sea que estas palabras las pronuncie Dios, los ángeles o los creyentes, son un escarnio para lo que afirman y sostienen los arrogantes, quienes esperan recibir recompensa por sus actos ilícitos. La mayoría de los intérpretes considera a este versículo independiente de los otros mientras algunos creen que es la continuación del versículo anterior. Vale decir que los creyentes estarán sentados y mirarán si los incrédulos son retribuidos por lo cometido. Sí, si en verdad desean obtener una recompensa, pídansela a Satanás. Pero, ¿por ventura ese desdichado que padecerá lo mismo que vosotros, podrá ofreceros alguna recompensa?
El vocablo zuuiba deriva de zaub y significa retorno de algo a su estado primitivo. Se denomina zauáb a la recompensa que se otorga al hombre por una acción debido a que el resultado de esa acción retorna a él. En idioma árabe esta palabra es utilizada tanto para referirse a la retribución de una obra buena como mala.
La burla, un arma cobarde utilizada por los enemigos de la Verdad
La burla constituyó a lo largo de la historia una de las armas más comunes utilizada por los enemigos de Dios contra los profetas. Es ejercida por seres orgullosos que se consideran superiores y menosprecian al resto de la gente. No es para asombrarse que tiranos e incrédulos apelen a semejante medio frente a los creyentes. En la actualidad, continúa vigente la misma estrategia en los medios masivos de comunicación bajo el rótulo de "humor". En nuestra época también se trata de desterrar la verdad con esta arma tan antigua. No obstante ello, los creyentes se sosiegan ante las firmes promesas divinas por su perseverancia, entre las cuales se encuentra que podrán reírse y burlarse el Día del Juicio de quienes así procedieron con ellos.
Sin duda que tanto la burla como el guiño cómplice para escarnecer la verdad es uno de los mayores pecados y una muestra de ignorancia y vanidad. El hombre sensato no se permite valerse de tales armas aunque no profese ninguna religión.
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¡Dios nuestro! Protégenos del orgullo, la ignorancia y la vanidad. ¡Creador! Agrácianos para que amemos la verdad y nos esforcemos por ser humildes. ¡Señor nuestro! Coloca nuestro registro de acciones en el `Illiín y no en el Siyyín. ¡Así sea, Señor de los seres!
Fuente: islamoriente.com